Del vellón a la preparación perfecta
Tras la esquila, el camino continúa con selección, lavado y preparación. Se retiran partes sucias, se respetan las puntas más finas y se separan calidades por uso futuro. El lavado, cuidadoso con temperatura y movimiento, conserva lanolina útil y evita fieltro indeseado. Luego, cardado o peinado alinean fibras y definen comportamientos. Aquí se decide si la prenda futura será aireada, compacta o especialmente resistente.